La industria del vídeo generado con inteligencia artificial (IA) en China está experimentando un crecimiento explosivo gracias a la inversión estatal y la reducción de costes. Ciudades como Shanghái, Pekín y Hainan ofrecen incentivos para atraer a empresas que producen contenido con IA, lo que ha multiplicado el número de creadores y estudios capaces de lanzar contenido de forma industrial. Sin embargo, este crecimiento también plantea desafíos regulatorios, como la falta de reglas claras de copyright para obras generadas por IA.