La Unión Europea busca triplicar la capacidad de sus centros de datos en los próximos cinco a siete años, pero enfrenta un problema: depende de empresas extranjeras para la mayoría de sus tecnologías. La Comisión Europea ha presentado un plan para acelerar la expansión de la capacidad de cómputo dentro de la UE, pero la dependencia de empresas extranjeras en la fabricación de servidores, chips y infraestructura cloud es significativa. La UE conserva algunas fortalezas, como la empresa neerlandesa ASML, pero el ritmo de crecimiento de la demanda europea de sistemas de servidores es más rápido que la fabricación dentro de la UE. La Comisión busca reducir esta dependencia a través de dos propuestas: facilitar el despliegue de capacidad de cómputo y reforzar el diseño, la fabricación y la cadena de suministro de semiconductores en la UE.