Las empresas están utilizando tecnologías de vigilancia para controlar a sus empleados, pero los investigadores cuestionan su eficacia. La vigilancia puede incluir la ubicación física, las llamadas telefónicas, las pulsaciones de teclado y el tono de las conversaciones. Sin embargo, los estudios sugieren que la vigilancia no mejora el rendimiento de los empleados y puede incluso aumentar el estrés en el lugar de trabajo. Los investigadores creen que los empleados pueden encontrar formas de eludir la vigilancia y que la naturaleza humana es resistente a la mejora a largo plazo.