La sociedad tiene una actitud ambivalente hacia la inteligencia artificial (IA), a la vez que se siente atraída y rechazada. Aunque la mayoría de las personas no están contentas con la forma en que se está desarrollando la IA, siguen utilizando sus productos y servicios. La mayoría de los adultos en Estados Unidos creen que la IA tendrá un impacto negativo en ellos y en la sociedad, pero al mismo tiempo, el número de personas que utilizan la IA sigue aumentando. Se están desarrollando leyes y regulaciones para controlar el uso de la IA, y hay alternativas abiertas que ofrecen más opciones a los consumidores. La pregunta es: ¿qué está sucediendo?