Los hospitales de Estados Unidos están utilizando inteligencia artificial (IA) para diagnosticar y justificar tratamientos más costosos, lo que ha llevado a un aumento en las facturas médicas. Las aseguradoras están respondiendo con la misma moneda, utilizando IA para denegar el pago de tratamientos. El resultado es una guerra de bots contra bots que afecta a millones de pacientes y aumenta el gasto sanitario. El sistema sanitario y los pacientes asumen el coste final de esta batalla.