Un estudiante de la Universidad de MIT, Wil Norton, llevó a un grupo de personas a conocer a un robot humanoide llamado Gabe, que cuesta alrededor de 50.000 dólares. A pesar de saber que no es consciente, la gente tiende a tratar a los robots y modelos de lenguaje como si fueran personas. Esto puede llevar a una pérdida de la capacidad de distinguir entre la realidad y la fantasía. Los expertos en inteligencia artificial están debatiendo sobre hasta dónde debemos ir en nuestra amistad con los robots y cómo podemos evitar que se conviertan en una sustitución para las relaciones humanas.