En respuesta a los escándalos relacionados con el uso de inteligencia artificial en la escritura de libros, una startup británica ha creado un sello para certificar que un libro ha sido escrito por una persona real. Las editoriales pueden solicitar esta certificación, que implica analizar el manuscrito y buscar indicadores de humanidad. Algunas editoriales ya han expresado su interés en adoptar este sello, que podría aparecer en las portadas de los libros a finales de año. La certificación busca restaurar la confianza del público en la industria editorial.