La crisis global de desconexión afecta a una de cada seis personas en el mundo, y los adolescentes y jóvenes son los más afectados. La inteligencia artificial generativa se ha presentado como una solución, pero la evidencia científica sugiere que puede ser una trampa a largo plazo. Los estudios muestran que el uso de chatbots puede reducir la soledad a corto plazo, pero no logra reparar la sensación de desconexión a largo plazo. De hecho, un aumento en el uso de chatbots puede predecir mayores niveles de aislamiento social en los meses posteriores.