Un estudio suizo ha encontrado que los participantes confían más en una IA que parece humana y la valoran más económicamente. Sin embargo, también demuestra que estas herramientas reflejan los prejuicios de género de sus creadores y usuarios. La falta de diversidad en la industria tecnológica y la reproducción de estereotipos en los modelos de lenguaje contribuyen a estas dinámicas. El estudio sugiere que la IA hereda nuestros prejuicios y que es importante abordar esta cuestión para crear herramientas más equitativas y justas.