La empresa tecnológica Amazon ha anunciado recientemente 30.000 despidos en tres meses, pero según sus propios datos, no se trata de una reducción de plantilla debido a una crisis económica, sino de un desplazamiento de empleos desde departamentos que ya no son tan rentables a los de Amazon Web Services, que están desarrollando tecnología de inteligencia artificial. La empresa ha invertido grandes cantidades en IA y ha visto un aumento significativo en sus ingresos en este área.