El laboratorio estadounidense Anthropic se comprometió a destinar el 5% de sus acciones a un fondo de beneficio público, mientras que Elon Musk propone repartir acciones de SpaceX entre los ciudadanos. Ambas estrategias buscan abordar la responsabilidad de los laboratorios de IA en la distribución de la riqueza generada por esta tecnología. Sin embargo, expertos consideran que estas decisiones no deberían reemplazar las políticas públicas necesarias para afrontar el desplazamiento de los trabajadores y la desigualdad de la población.