Las empresas están pasando de centrarse en la capacidad de los modelos de inteligencia artificial a enfocarse en la infraestructura que los rodea. La infraestructura, que incluye la arquitectura, la gestión de memoria, la programación y las decisiones de optimización, determina si la inteligencia artificial se puede entregar de manera confiable, económica y a gran escala. Las empresas deben invertir en la infraestructura adecuada para aprovechar al máximo la inteligencia artificial y alcanzar resultados sostenibles. La clave es identificar las restricciones que limitan el rendimiento y abordarlas de manera efectiva.