La artista Alicia Framis se casó con una inteligencia artificial holográfica llamada Ailex, diseñada a partir de sus exnovios y datos de relaciones personales. La científica Helen Fisher explica que el enamoramiento tiene una función adaptativa clara: facilitar la formación y el mantenimiento de vínculos de pareja. Los investigadores sugieren que el cerebro puede desarrollar sentimientos hacia una IA a través de interacciones sociales y estímulos activadores del enamoramiento, como la atención y la cercanía.