Los centros de datos generan calor como subproducto de su funcionamiento, pero ahora se están aprovechando para calefaccionar ciudades. En Dinamarca, el centro de datos de Meta cede 165.000 MWh de calor a la red urbana cada año, lo que podría calentar hasta 9.000 hogares. En España, la empresa Hotta está trabajando en un sistema para capturar el calor de los servidores y convertirlo en calefacción para viviendas y comunidades de vecinos. El modelo promete ahorros del 35-40% frente a una caldera tradicional, pero no es completamente gratuito.