La empresa Pangram Labs ha desarrollado un detector de IA que atribuye a una máquina el 99% de un texto. Sin embargo, su precisión ha sido cuestionada por estudios que han demostrado que puede etiquetar como humanos textos generados por IA. Además, su validez legal es incierta y no hay estándar ni protocolo para su uso en procesos judiciales. La empresa ha visto un crecimiento significativo en sus ingresos y usuarios, pero su modelo no puede entender las capas y capas por las que pasa un texto real.