La tecnología de inteligencia artificial y el agotamiento digital están impulsando el desarrollo de dispositivos que pueden funcionar sin pantalla, simplificando la interacción y permitiendo una mayor comodidad. Estos dispositivos pueden realizar tareas sin necesidad de que el usuario se acerque a la pantalla, lo que reduce el estrés digital. La tendencia hacia la simplicidad y la eficiencia está llevando a la creación de productos que se adaptan a las necesidades de los usuarios en un mundo cada vez más conectado.