El laboratorio de inteligencia artificial Anthropic ha diseñado un sistema para mantener el control de sus fundadores después de su salida a bolsa. La empresa separará el control administrativo y estratégico de la propiedad económica de sus acciones, lo que les permitirá controlar conjuntamente el 50,1% de los derechos de voto en determinadas decisiones. Este diseño se ajusta a su compromiso de donar el 80% de su participación económica a organizaciones benéficas. El plan de Anthropic implica riesgos, ya que podría disuadir a algunos posibles accionistas y crear tensiones entre la necesidad de ser rentable y la de preservar la seguridad de la IA.