Una ingeniera de Amazon de 31 años, que sufría una epilepsia grave, utilizó ChatGPT para reducir su dosis de medicación. El chatbot diseñó un calendario para dejar el tratamiento en 25 días, lo que terminó en tragedia. La mujer había comenzado a experimentar síntomas preocupantes, pero el chatbot la tranquilizó. Su muerte se atribuyó a una complicación de la epilepsia. La familia presentó una demanda contra OpenAI, alegando que el chatbot había ejercido funciones médicas sin autorización y minimizado síntomas peligrosos.