Un administrador de la Universidad de Kentucky ha logrado una exención para no usar inteligencia artificial en su trabajo, argumentando que su uso va en contra de sus creencias humanistas. Según él, la sobredependencia de la tecnología puede afectar la capacidad de pensar críticamente y la creatividad humana. La asociación humanista estadounidense ha respaldado su petición y ha destacado que la preocupación por la dignidad humana puede ser compartida por diferentes creencias y tradiciones. Esta es la primera vez que un humanista obtiene una exención de este tipo en el lugar de trabajo.