El profesional de sistemas microinformáticos, guardián tradicional de la infraestructura, se enfrenta a un ultimátum: dar el salto hacia la automatización y el desarrollo de negocio con IA generativa, o convertirse en una pieza de museo en la nueva oficina.
El proyecto de ley orgánica que desarrolla el reglamento europeo está en fase de enmiendas desde junio. El plazo vence el 30 de septiembre de 2026, tras cinco ampliaciones.
El ómnibus europeo de IA añade dos prohibiciones: generar imágenes íntimas de una persona identificable sin su consentimiento y generar material de abuso sexual infantil. Ese mismo día vence el plazo para que los generadores ya comercializados marquen su contenido.
Bruselas ha retrasado dieciséis meses las reglas para la IA que selecciona, evalúa o despide. Otras normas ya se aplican: la prohibición de inferir emociones en el trabajo y el derecho del comité de empresa a conocer los algoritmos.